Navidad: momento ideal para la adopción de mascotas

Regalar mascotas

Las estadísticas son claras al respecto: las adopciones de mascotas crecen durante la temporada festiva de Navidad y fin de año. Claro, aunque eso suena muy positivo, nos encontramos también con ciertos elementos que siempre rescatamos cuando alguien piensa en regalar un perro o un gato, que más allá de todo es un ser vivo que merece ser cuidado, y no tomado como un objeto que se desechará si el agasajado finalmente no acepta.

El problema es que en cualquier Centro de Refugio y Adopción de Animales saben que también es cierto que nunca llegan tantos animales abandonados como en los meses de enero y febrero, y que muchos de ellos son producto de los regalos de las fiestas. Para colmo, con la llegada del invierno, todos los que quedan en la calle corren mucho más riesgo de ser fallecidos en la calle.

Por estos motivos que nosotros mencionamos previamente, es que recomendamos aprovechar esta época del año para regalar una mascota que se encuentre en un centro de refugio, de forma que mates dos pájaros de un tiro: por un lado quedas bien con ese familiar o amigo al que quieres demostrarle tu cariño y que tenga una compañía, y por otro le ofreces una casa donde vivir a un animal que probablemente no tenga muchas más opciones.

Considerando que muchas familias apuestan por trabajar como contenedoras temporales de animales, y que otras tantas necesitan -por distintos motivos- ya no tener a sus mascotas en casa, es que te recomendamos siempre hacer las averiguaciones al respecto. Podrás ahorrar una enorme cantidad de dinero -las mascotas no son precisamente baratas- y además le brindarás una nueva oportunidad a ese pequeño que tanto la necesita.

Finalmente, y más allá de todo lo anterior, tampoco queremos que dejes de tener en cuenta el hecho de que las mascotas, al ser un regalo tan especial, tienen que contar con el consentimiento de quien será el agasajado en las fiestas. Es decir, que si quieres regalarle un perro o gato a un familiar, siempre le preguntes antes si está de acuerdo y cree que podrá cuidarlo. De lo contrario, regálale un peluche.

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