Entre el 20 y el 40% de las mascotas sufren sobrepeso u obesidad en los países desarrollados

Alimentación para perros

La obesidad es la primera epidemia no transmisible del siglo XXI. Si la incidencia en personas ha aumentado significativamente en los últimos años (un aumento del 15 % desde la década de 1990), la vertiginosa incidencia en mascotas es una de las principales preocupaciones de los veterinarios.

Se estima que del 20 al 40 por ciento de las mascotas en los países desarrollados tienen sobrepeso u obesidad, por lo que se considera uno de los trastornos nutricionales más comunes y principales problemas de salud. Pero ¿cuál es la razón?

“Lo primero que debemos tener en cuenta es que la obesidad es una enfermedad multifactorial, es decir, son muchos los factores que entran en juego cuando hablamos del aumento de peso, como ambientales, clínicos, nutricionales o, incluso, genéticos”, comenta Nuria López, Practice Manager de AniCura Lauro Hospital Veterinari. Aunque no es el factor principal ni mucho menos, la raza de nuestra mascota podría influenciar en el exceso de peso. Diferentes estudios han encontrado una predisposición a la obesidad en ciertas razas de perros, como Golden Retriever, Labrador, Cocker Spaniel, Caniche, Beagle, Teckle y Rottweiler. En el caso de los gatos, algunas de las razas que pueden tener una predisposición al sobrepeso son Maine Coon, Persa, Ragdoll, Birmano o Bosque de Noruega.

Pero el factor diferencial, cuando hablamos de sobrepeso, son los hábitos de vida, concretamente el ejercicio físico y la alimentación. En este sentido, diferentes estudios han identificado una conexión directa entre la relación de los cuidadores con las mascotas y el sobrepeso de los animales, así como la influencia de los hábitos de vida de los cuidadores. “Hoy en día los perros son considerados como uno más de la familia, lo cual es muy positivo. El problema viene cuando esto deriva en consentirles caprichos o sobrealimentarlos porque consideran que comer más forma parte de su felicidad”, comenta Nuria.

Además de la cantidad, el tipo de comida que le damos a nuestra mascota también influye en su forma física. La comida casera o las sobras de la comida humana no están preparadas para ser usadas para alimentar a las mascotas, ya que no se ajustan en composición nutricional a sus necesidades energéticas. De hecho, según un estudio realizado en Suecia en 2010, los animales que comen habitualmente comida casera o sobras tienen el doble de posibilidades de ser obesos que aquellos que no comen estos alimentos.

Para asegurarnos de que nuestra mascota está en un peso normal para su raza, edad y sexo, es importante que sigamos las recomendaciones alimentarias de los veterinarios especializados y evitar un estilo de vida sedentario y una mala alimentación.

Ir arriba