Sigue nadando, sigue nadando…

En muchas ocasiones, las películas que pretenden concienciar sobre el cuidado de los animales, más que ayudar, perjudican a las especies que intentan defender. Es lo que ha pasado con Buscando a Nemo. Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, desde que salió la película de Pixar han sido muchas las familias que han comprado un pez payaso, mermando así la supervivencia de esta especie.

Los peces tropicales son muy bonitos y, si se mezclan en un acuario respetando las compatibilidades entre especies pueden dar lugar a un hermoso espectáculo de colores en el agua. Sin embargo, si no se le dan los cuidados adecuados, pueden morir pronto. Además, desde que salió la película se ha notado un aumento en la demanda de este tipo de especies, disminuyendo la población de estos peces en libertad.

Además, señala la entidad responsable del estudio, muchas otras especies de las que salen en la película, como las tortugas tropicales, los tiburones o las rayas también han sido cazadas indiscriminadamente para el consumo humano. Así, señalan desde la IUCN, todas las especies de tortugas marinas y más de la mitad de tiburones martillo y rayas águila, entre otras especies, están amenazadas. También los caballitos de mar están sufriendo la caza indiscriminada, llegando a estar al borde de catalogarse como peligro de extinción.

Aunque hay reglamentación relacionada con la caza de especies tropicales, la que concierne a la caza de tiburones es todavía insuficiente para cubrir los casos que se están registrando. Sin embargo, se están poniendo en marcha programas de protección de especies que cuentan con la colaboración de las autoridades de varios países. De esta forma tal vez podamos conservar las especies que pueblan los océanos y las futuras generaciones puedan conocerlos en persona y no a través de películas animadas.

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