Gatos de calle

Seguro que por la calle has visto alguna vez a una gata con sus gatitos y es posible que te hayas encariñado con uno y llevado a casa para cuidarlo y proporcionarle un hogar. Sin embargo, quizás porque has tenido otros gatos te das cuenta que los gatos recogidos en la calle, también llamados gatos salvajes, son mucho más independientes de otro tipo de gatos.

Te pongo un ejemplo, hace años tenía un gato regalado de una camada de una vecina. Ese gato era doméstico y estaba enseñado a no escaparse ni a hacer trastadas. Sin embargo, una tarde me encontré con un gatito pequeño (me lo echaron por la valla de mi casa) y claro, una no iba a echarlo solo por eso. Ese gato creció con el otro y los quería por igual a los dos. Sin embargo, el gato salvaje se escapaba mucho más y no dejaba que nadie lo tocara salvo yo (a quien no arañaba por cierto).

El comportamiento de los gatos salvajes suele diferir de los domésticos en esto, en ser más independientes y, una vez son adultos, buscarse ellos la vida sin esperar que tú estés ahí. Eso es lo que aprenden desde pequeños pues han de enfrentarse a muchos peligros en la calle y saben que deben ser fuertes o acabarán mal.

Esto no quiere decir que los animales no sepan demostrar cariño hacia los humanos, al contrario, lo demuestran, pero podríamos decir que son algo más ariscos y no buscan la compañía de los humanos cuando nosotros queremos sino más bien cuando ellos quieren. De hecho, te arriesgas a una buena señal si lo enfadas y, aunque él o ella no quiera hacerte daño, te dan un aviso para que los dejes en paz.

De todas formas los gatos de calle también tienen una ventaja y es que son mucho más resistentes que los más delicados.

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