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Diferencias entre una resonancia magnética de alto campo y una de bajo campo

La medicina veterinaria, al igual que la de los humanos, avanza para ofrecer mejores diagnósticos y tratamientos. Hay que tener en cuenta, que la tecnología utilizada en humanos, también puede ser aplicada en nuestras mascotas. De esta forma se abre un amplio abanico de posibilidades que antes no estaban a nuestro alcance.

Un claro ejemplo lo encontramos en la resonancia magnética, una técnica de diagnóstico avanzado por imagen que se utiliza para poder analizar estructuras que no son visibles desde el exterior, como puede ser el cerebro, la columna o las articulaciones.

Funcionamiento de las resonancias magnéticas

Las resonancias magnéticas se basan en el uso de campos electromagnéticos y ondas de radiofrecuencia. En función de la potencia del imán que se utiliza, podemos diferenciar entre resonancias de bajo campo y de alto campo. Esta última es una versión más avanzada y sofisticada, por lo que las imágenes que se obtienen en una resonancia de alto campo tienen una calidad muy superior a las de bajo campo. Gracias a esta mejora tecnológica, los diagnósticos son más fiables y es posible diagnosticar lesiones que no son visibles en una resonancia de bajo campo como, por ejemplo, lesiones vasculares isquémicas pequeñas. No solo supone una mejora en el diagnóstico, sino que gracias a la resonancia de alto campo es más fiable observar los cambios asociados a una lesión primaria, lo que resulta muy útil a la hora de plantear un tratamiento y valorar la progresión de las lesiones.

La resonancia magnética en veterinaria se puede aplicar para la valoración de lesiones en cualquier estructura donde sea necesario ver bien cualquier tejido blando, aunque su uso más habitual es para el diagnóstico de patologías en el sistema nervioso central. En estos casos, la resonancia magnética de alto campo facilita el procedimiento, ya que se pueden hacer secuencias más avanzadas y específicas que no están disponibles en resonancias de bajo campo. “Por ejemplo, para explorar la columna de un pastor alemán adulto, desde la región cervical a lumbar, en una resonancia de bajo campo se debe dividir en 3-4 partes, o más, e ir moviendo al paciente para poder ver la zona de interés. En una de alto campo, es posible explorarlo en 2-3 partes, lo que reduce el tiempo anestésico y permite obtener imágenes más fáciles de evaluar y de mejor calidad”, afirma Elisabet.

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Angel
Me considero un apasionado de la informática y todo lo que rodea al mundo de la programación. La lectura es otro de mis mayores placeres, mucho mejor si lo puedo hacer en mitad del campo, junto con mi mascota.

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