Según estimaciones de la oficina estadística de la Unión Europea, cerca de 85 millones de hogares europeos tienen al menos una mascota. Para quienes planeen viajar con sus animales de compañía dentro del territorio comunitario, es imprescindible disponer del pasaporte europeo para mascotas, un documento que desde abril adquiere especial relevancia en los desplazamientos entre países miembros.
Este pasaporte, emitido por veterinarios autorizados, incluye la identificación del animal mediante microchip, su historial sanitario y de vacunación, además de certificar que se encuentra en condiciones adecuadas para viajar.
Tal y como recoge la revista Consumer, este documento es obligatorio únicamente para perros, gatos y hurones cuando se trasladan entre países de la Unión Europea. En el caso de otras mascotas, como aves, conejos, roedores, reptiles, peces o animales exóticos, no existe un modelo de pasaporte unificado a nivel comunitario.
No obstante, la ausencia de este documento no implica que puedan viajar libremente. Muchos países establecen requisitos específicos para la entrada de estos animales, que pueden incluir certificados veterinarios, condiciones concretas de transporte o limitaciones de acceso. Por ello, los expertos recomiendan consultar con antelación la normativa vigente en el país de destino y solicitar asesoramiento veterinario antes de emprender el viaje.
Dónde se expide el pasaporte
El pasaporte para mascotas puede solicitarse en cualquier clínica con un veterinario autorizado por la autoridad competente de la comunidad autónoma. El precio varía según el centro, pero suele situarse en torno a los 30-50 euros. En España se utiliza el mismo documento oficial desde hace años –el conocido como libro azul–, válido en todo el territorio nacional para perros, gatos y hurones. Es importante no confundirlo con la cartilla veterinaria: esta sirve para registrar vacunas y tratamientos, pero no tiene validez legal para viajar entre países de la UE.
Requisitos del pasaporte europeo
Para que el pasaporte sea válido, la mascota debe estar identificada con microchip y tener la vacuna antirrábica en vigor. Si es la primera vez que se administra, deben pasar 21 días antes de poder viajar. Dado que la primera vacuna solo puede ponerse a partir de las 12 semanas de vida, la edad mínima para viajar ronda las 15 semanas, salvo excepciones específicas de algún país.
Además, el veterinario debe comprobar que el animal está en buen estado de salud. Esa certificación es válida en el momento de la visita y se considera vigente mientras la mascota mantenga una apariencia clínica normal y el resto de los requisitos sanitarios –vacunas y tratamientos– estén actualizados.
La normativa también contempla un requisito adicional para los perros que viajen a Finlandia, República de Irlanda, Malta, Noruega o Irlanda del Norte: deben recibir un tratamiento antiparasitario específico contra la Echinococcus multilocularis entre 24 y 120 horas antes de la llegada. Este requisito no afecta a gatos ni hurones.
Dónde se presenta
La entrada en la UE con un animal de compañía debe realizarse en muchos casos a través de los puntos de entrada de viajeros designados por cada país. En estos puntos, las autoridades competentes comprobarán la identidad del animal y la validez de su documentación. Si no se cumplen los requisitos, el animal podrá ser devuelto al país de origen, puesto en cuarentena o, en último caso, eutanasiado si no existe otra alternativa.
- Aeropuertos y puertos. En los viajes en avión o barco, las compañías aéreas y navieras suelen revisar el pasaporte antes del embarque. Si falta algún requisito sanitario o el documento no está en regla, pueden denegar el acceso al transporte e impedir el viaje.
- Fronteras terrestres. Dentro del espacio Schengen (al que pertenecen 25 de los 27 Estados miembros y cuatro países asociados, Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza) no existen controles sistemáticos en todas las fronteras, pero las autoridades pueden realizar inspecciones aleatorias en carretera o estaciones.
Límites y condiciones para viajar
Como norma general, los animales de compañía deben viajar con sus propietarios. Si esto no es posible, otra persona puede transportarlos siempre que cuente con una autorización escrita y que el propietario viaje dentro de un margen de cinco días respecto al desplazamiento del animal, ya sea antes o después. En cuanto al número de animales, la normativa de la UE permite que una misma persona viaje con hasta cinco perros, gatos o hurones, sin fines comerciales.
Si se supera este límite, será necesario demostrar que participan en un concurso, una exhibición o un evento deportivo, y que tienen más de seis meses de edad.
Viajar sin pasaporte puede derivar en la retención del animal en la frontera, cuarentenas obligatorias o incluso la devolución de la mascota al país de origen. Además, el propietario se expone a sanciones económicas que, en algunos países como España, pueden ser muy elevadas, con multas entre 10.000 y 50.000 euros
El pasaporte no tiene fecha de caducidad, pero solo es válido para viajar si la información sanitaria está actualizada. En la práctica, esto implica que la vacuna antirrábica debe estar vigente según el plazo que marque el fabricante, normalmente entre uno y tres años y que los tratamientos obligatorios –como los antiparasitarios que exigen algunos países– deben registrarse cada vez que se administran. Pero si hay cambio de domicilio o el animal pasa a tener un nuevo propietario, el veterinario debe actualizar esos datos en el pasaporte.




