Historia del Pastor Alemán: El trabajo como norma

Si algo caracteriza a las razas alemanas es el esmero con que los criadores se han volcado por conservar en sus perros el espíritu de utilidad que caracterizó a la cinología del siglo XIX y primeros años del XX, antes de que triunfase la moda del show estético sobre moqueta de origen británico. El ejemplo más palpable de ese espíritu funcional lo encarnan el Pastor Alemán y su «padre» ideológico, el capitán Max Emil von Stephanitz. Yon Stephanitz nació el 30 de septiembre de 1864, en Dresden, como único hijo del segundo matrimonio de Friedich Wilhelm von Stephanitz y su esposa Mari.

De familia noble de origen prusiano cursó la carrera militar. Durante unas maniobras militares observó el trabajo con un rebaño de ovejas, de dos perros de pastor, quedando tan maravillado que no paró hasta conseguir uno de ellos. Desde aquel día von Stephanitz se introducía de lleno en el mundo del perro de Pastor Alemán, raza en aquellos años no reconocida como tal.

El 22 de Abril de 1899 funda junto a su amigo Artur Meyer el Club Alemán de Perros Pastores Alemanes, Verein für Deutsche Scháferhunde (SV). Verdadero innovador y una de las figuras más interesantes de la cinofilia europea de entre siglos, von Stephanitz supo infundir en sus colaboradores sus inquietudes por una cría técnica de alta calidad, con objetivos claros y alcanzables mediante la selección más rigurosa.

Bajo su acertada minada y siguiendo los criadores su consejo, el Pastor Alemán surgió como un perro donde se conjugaba el equilibrio temperamental, la inteligencia, nobleza y utilidad funcional. Dirigió el perro hacia el adiestramiento deportivo y de utilidad, iniciándose casi al mismo tiempo en que se formaba la raza las pruebas de obediencia y de pastoreo y posteriormente el trabajo de perro policía.

En 1901, cuando apenas hacía tres años que había nacido oficialmente, el SV se dirigió a la administración de policía alemana para ofrecerles que emplearan a su servicio perros de Pastor Alemán. Aceptada la oferta, los perros cumplieron sobradamente las esperanzas puestas en ellos y pronto la policía abandonó las otras razas con las que había iniciado pruebas de utilidad. El Pastor Alemán reunía unas características para el trabajo policial insuperables; tamaño y fuerza suficientes para abatir a un malhechor, constitución idónea para el trabajo, resistencia a la climatología adversa, instintos despiertos y agudos y además era fácilmente adiestrable.

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