El Piccolo Levriero Italiano

Este lebrel miniatura, verdadera joya de la cinofilia, frágil y elegante pero de impecable construcción física, es una raza natural, que apenas ha sufrido manipulación humana, aunque unas décadas atrás se puso de moda y ello hizo que algunos criadores se empeñaran en conseguir verdaderos monstruos enanos, algo que por suerte ya se ha superado y no llegó a dañar profundamente la raza.

Esa disminución de la talla tenía la finalidad de evitar que se le confundiese con el whippet, pues el prestigio de la cinología británica amenazaba desplazar al lebrel italiano. Resulta muy agradable contemplar en una exposición canina la final del grupo X con el lebrel italiano junto a sus hermanos de mayor talla, su perfil es idéntico al de ellos, pero reducido asombrosamente.

En los siglos XVI y XVII la raza ya era popular en las cortes europeas, animal favorito de reyes y nobles como Carlos I de Inglaterra, Federico el Grande, los Medid. Del gótico al neoclásico es el perro más reproducido por los pintores y fue retratado por genios como Van Dyck, Watteaut y Godfrey Kneller. Llama la atención que a lo largo de más de 300 años haya mantenido inalterables sus características raciales.

En 1956 se fundó en Roma el club de la raza, hoy denominado Circolo del Piccolo Levriere Italiano, que modificó el viejo estándar elevando el máximo de la raza de 35 a 38 cm. para combatir el enanismo.

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