¿Cuáles son los beneficios del adiestramiento canino?

adiestramiento canino

Dotados de unos rasgos emocionales, quizá, más acentuados que los nuestros según la situación, el mal comportamiento de un perro no siempre debe lanzar sobre él el peso de la culpabilidad. El adiestramiento canino nos enseña que, de hecho, el papel del cuidador es mucho más relevante a la hora de corregir la conducta de nuestro animal de compañía. Y que, además, ambos se benefician siempre de los resultados.

Un trabajo de convivencia

A pesar de nuestras diferencias, humanos y perros —y, dicho sea de paso, la inmensa mayoría de los animales— compartimos experiencias emocionales. Por ello, se debe entender que el mal comportamiento de un animal de compañía no es incorregible. Sino, simplemente, que debe adaptarse a nuestros protocolos vitales y pasar a veces por el adiestramiento canino para conseguir una buena convivencia entre perros y humanos.

En Adiestrar Perros Barcelona, una empresa especializada en adiestramiento canino y formación, por ejemplo, muchos de los métodos consisten en corregir la conducta —en este caso, a domicilio y con un adiestrador profesional. O realizar ciertas actividades lúdicas y educativas para hacer ejercicio y reforzar la obediencia a través del trabajo en equipo. Y es que el resultado de un buen adiestramiento beneficia siempre a ambos.

Beneficios con bidireccionalidad

Según la Fundación Affinity, existen muchos aspectos positivos en el adiestramiento de un perro que repercuten tanto en el animal de compañía como en su cuidador. Con ello, existiendo como consecuencia un beneficio mutuo que, sin distinguir entre un solo individuo y una familia en cuanto a implicación, refuerza la comunicación y estrecha el vínculo entre ambos. Un nexo esencial en las relaciones entre humanos y animales.

Además de los frutos del trabajo en la obediencia básica, centrados en establecer una conducta adaptable al contexto —qué está permitido y qué no según la situación—, posibilitando en materia de complicidad entre perro y cuidador una mayor reciprocidad en la comprensión y el entendimiento de las circunstancias. Dejando de lado el plano verbal, aprendiendo a leer por experiencia o aprendizaje incluso su lenguaje corporal.

Abordando el estadio emocional, un adiestramiento positivo de nuestro peludo es útil también para reducir el estrés y la ansiedad. Según la mencionada fundación, ya que nuestro perro no experimentará confusión ante situaciones donde conoce cuál debe ser su conducta. Del mismo modo que, por otro lado, sentiremos una menor preocupación al dejarlo solo en casa o en un contexto en el que, anteriormente, no se comportaba.

La educación canina no radica en el castigo 

Desafortunadamente, muchos tratan a sus animales de compañía como si nacieran ya entendiendo a los humanos. Motivo por el que, asegura Vets & Clinics de Advance, en algunos casos el castigo positivo, que no el impulsivo y desacertado, alcanza grandes logros. Ahora bien, recordando en todo momento que sólo puede llevarlo a cabo un profesional cualificado. Ya que, de lo contrario, podría perjudicar a perro y cuidador.

El adiestramiento canino, entendido siempre en clave positiva, se centra en añadir a sus procesos de aprendizaje elementos que agraden al perro, a la par que enseñen. En ese sentido, en lugar de recibir un estímulo negativo al comportarse mal —golpearlo o gritarlo por ello—, darle la vuelta a la tortilla mediante estímulos positivos. Es decir, a sabiendas de que es la conducta enseñada la que brinda premios, juguetes y caricias.

Confía siempre en un profesional cualificado

Por el bien de nuestra mascota, y por el de nuestra relación mutua, es imperativo que cualquier actividad de adiestramiento canino debe llevarla a cabo un profesional. Si es posible, y retomando de nuevo la ya mencionada Adiestrar Perros Barcelona, mediante educadores, etólogos y entrenadores caninos especializados. En el caso de dicha empresa, incluyendo el innovador adiestramiento holístico a su formación de alto nivel.

Si, por el contrario, es el cuidador quien quiere llevar a cabo el adiestramiento para tener por mano sus dimensiones, recomendando acceder a algún curso de adiestramiento canino certificado. No sólo con el propósito de educar a nuestro perro, sino también en aras de evitar una mala actuación por nuestra parte. Abordando tanto la educación desde cachorros y la mejora de su bienestar hasta un repaso a su correcta alimentación.

En definitiva, el adiestramiento canino constituye, más que una opción obligatoria para los perros con muy mala conducta o una alternativa para quienes buscan educar bien a su mascota, un servicio esencial y, sobre todo, necesario para entenderlos. Porque, pese a la larga forja temporal que personifica la relación entre humanos y perros, a menudo la continuidad de nuestra convivencia requiere de algo de entendimiento mutuo.

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