El 11,8% de los veterinarios en España ha manifestado haber tenido, durante el último año, pensamientos suicidas o de autolesión directamente vinculados a su actividad profesional. Si se comparan estos datos con los del estudio EDADES, que sitúa en un 2,2% el porcentaje de personas de entre 15 y 64 años que reconoce haber tenido este tipo de ideas, se constata que el riesgo entre los veterinarios es 4,5 veces superior al de la población general. A este preocupante escenario se añade otro dato significativo: el 67% de quienes han pasado por esta situación tiene menos de 44 años, lo que evidencia el fuerte impacto emocional que sufre el colectivo en una etapa clave de su carrera profesional.
Estas conclusiones forman parte de un estudio sobre la salud mental en el ámbito veterinario promovido por Gosbi, empresa especializada en alimentación y cuidado de perros y gatos, junto a Dynata, uno de los principales proveedores mundiales de datos propios.
El informe elaborado por Gosbi pone de manifiesto la crisis silenciosa que atraviesa la profesión veterinaria, caracterizada por largas jornadas, una elevada carga emocional y un aumento constante de la presión normativa. Este contexto se ha intensificado tras la aplicación del Real Decreto 666/2023, que ha incrementado la sensación de riesgo y presión en el ejercicio profesional, hasta el punto de que cerca de tres de cada cuatro veterinarios lo consideran injusto y perjudicial para su labor diaria. A ello se suma la obligación de aplicar un IVA del 21% en sus servicios, lo que en la práctica sitúa una actividad esencial al nivel de un servicio de lujo. Además, aunque la legislación los reconoce como profesionales sanitarios, no se les considera esenciales ni están plenamente integrados en el sistema de salud pública, pese a su papel fundamental en el control de zoonosis y la seguridad alimentaria. Todo este escenario configura una realidad en la que la responsabilidad es elevada, pero el reconocimiento social, institucional y económico sigue siendo claramente insuficiente.
Ansiedad, insomnio y depresión: el impacto psicológico de la profesión
Los resultados de la encuesta también muestran que los problemas de salud mental entre los veterinarios son generalizados y muestran un patrón de malestar profundo. Más del 90% de los profesionales ha sufrido ansiedad relacionada con su trabajo y casi la mitad (46,5%) la experimenta de forma frecuente o se encuentra actualmente en tratamiento. El insomnio es otro síntoma extendido: el 85% reconoce haber tenido dificultades para dormir como consecuencia directa de su labor clínica.
A esta situación se suma que 6 de cada 10 veterinarios han experimentado síntomas vinculados a la depresión y que 1 de cada 3 ha necesitado recurrir a apoyo psicológico profesional en algún momento. La afectación también se refleja en el último año, durante el cual casi un 8% ha iniciado un tratamiento con antidepresivos, mientras que cerca de un 4% se ha visto obligado a coger una baja por motivos de salud mental y otro 5% ha solicitado una excedencia.
Desgaste emocional, difícil conciliación y falta de motivación
El estudio detecta una tendencia preocupante, ya que el 94% de los veterinarios ha sufrido agotamiento emocional y más de la mitad (51%) lo experimenta de forma recurrente o constante. A esto se le suma que 8 de cada 10 veterinarios ha perdido la motivación por su profesión, de los cuales un 43% asegura haber perdido “bastante o mucha”.
Además, la intensidad del malestar no se limita solo al horario laboral. El 77% de los profesionales no logra desconectar cuando llega a casa y 6 de cada 10 afirman no poder conciliar trabajo con su vida familiar, una cifra especialmente relevante si se tiene en cuenta que ningún profesional encuestado afirmó no tener nunca interferencias del trabajo en su vida personal.
Isaac Parés, Fundador y CEO de Gosbi, comenta: “Los datos confirman una realidad que no podemos seguir ignorando: el bienestar de muchos profesionales veterinarios que cuidan de nuestros peludos está seriamente comprometido. El estudio que hemos impulsado desde Gosbi pone cifras a una situación real que apenas tiene visibilidad. Queremos concienciar a tutores sobre el riesgo que también afrontan los animales cuando sus veterinarios trabajan bajo tanta presión y sobrecarga. Quien cuida también necesita ser cuidado. Para Gosbi el objetivo final es el bienestar animal y por ello seguiremos apoyando mejoras que hagan sostenible esta profesión, por el bien de todos.».
Una profesión que se siente desbordada: lo que dicen los veterinarios
El informe también recoge testimonios reales de los encuestados que ayudan a comprender el contexto emocional detrás de los datos. Muchos describen un sector que atraviesa momentos muy difíciles, tal como señala uno de los encuestados: “el sector veterinario está muy mal en España. Entiendo que muchos acaben abandonando la profesión, sólo nos mantiene la vocación”. La sobrecarga de trabajo, la presión de los clientes y la escasa remuneración son factores recurrentes de frustración. A ello se suma el impacto de la reciente normativa, el Real Decreto 666/2023, que casi 3 de cada 4 profesionales consideran injusta y dañina para la práctica veterinaria. Algunos testimonios explican cómo les limita en su trabajo: “Es injusta porque hace creer que no tenemos la suficiente formación para decidir cuándo dar un fármaco”, “Nos ata de pies y manos a la hora de tratar animales que necesitan tratamiento urgente” o “Limita el criterio clínico, ningunea nuestra formación”.
No es raro que estos desafíos afecten directamente a la motivación y al bienestar personal. Algunos confiesan haber perdido la ilusión por completo y plantearse abandonar la clínica, aunque el miedo al cambio se lo impida. Otros expresan que la percepción externa añade una carga adicional: “Muchos clientes creen que hacemos todo por dinero, no por el bien del animal”. Incluso hay quienes reflexionan sobre el valor de su carrera y la comparan con otros trabajos, como el caso de un veterinario que afirma: “siento que mi vida sería mejor si volviera a mi antiguo trabajo de camarera”.
Movilización social para apoyar la ILP que busca dar libertad de prescripción a los veterinarios
Gosbi ha puesto en marcha una movilización social en apoyo a la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) que pretende modificar la normativa vigente para permitir que los veterinarios puedan dispensar medicamentos directamente en sus clínicas, recuperando así su libertad de prescripción. Como parte de esta iniciativa, la compañía ha creado una web específica para recoger firmas que respaldan al sector y visibilicen la salud mental del colectivo veterinario.

