La relación entre las familias españolas y sus animales de compañía ha experimentado una transformación profunda en los últimos años. Las mascotas han dejado de ser una simple presencia cotidiana para convertirse en parte integral del núcleo familiar, con todo lo que ello implica en términos afectivos, económicos y de planificación vital.
Así lo refleja el III Estudio sobre hábitos de familias españolas con animales de compañía, impulsado por la aseguradora Santévet, según el cual el 66% de los españoles con mascota la considera un miembro más de la familia. Más allá de esa cifra, más del 8% afirma ver a su perro o gato como un hijo, y un 2% llega a definirlo como su alma gemela.
El auge del ‘petparent’
Este nuevo vínculo ha dado lugar a un perfil específico: el denominado petparent, una persona que prioriza el bienestar físico y emocional de su animal y lo incorpora de manera activa a la dinámica del hogar. Según el estudio, un 32% de las familias españolas considera normal la humanización de los animales, mientras que un 43% entiende la tendencia aunque mantiene la distinción entre mascota e hijo. Solo un 20% cree que se está yendo demasiado lejos.
Esta humanización es especialmente intensa entre los jóvenes de 18 a 40 años, donde alrededor del 41% equipara emocionalmente a su mascota con un hijo, así como en hogares unipersonales y en parejas jóvenes sin hijos, con porcentajes de entre el 39% y el 42%. La tendencia se modera con la edad: en el grupo de 41 a 70 años, ese porcentaje cae hasta el 24-25%.
Compañía, bienestar y decisiones vitales
El papel de las mascotas en la vida cotidiana va más allá del afecto. En un contexto social en el que la soledad no deseada ocupa un lugar creciente, el 91% de las familias con mascota afirma que su animal les proporciona compañía. Ese vínculo llega a condicionar incluso decisiones de pareja: casi el 49% de quienes conviven con gatos estarían dispuestos a cambiar de pareja si esta no acepta al animal, una cifra que supera el 50% entre los dueños de perros.
Las mascotas también influyen en las decisiones económicas del hogar. Alrededor del 31% de los encuestados reconoce haberse privado de algo en alguna ocasión en beneficio de su animal, un 8% de forma habitual y un 23% de manera ocasional.
Salud y previsión, asignaturas pendientes
En coherencia con este modelo de convivencia, la prevención sanitaria se ha convertido en una prioridad: casi el 99% de las familias encuestadas considera importante anticiparse para cuidar la salud de su mascota. Sin embargo, cuando surgen imprevistos veterinarios, muchas familias siguen afrontándolos con recursos propios, lo que puede generar tensiones en la economía del hogar. En ese contexto, los expertos subrayan la importancia de contar con mecanismos de planificación del gasto veterinario que permitan responder a situaciones inesperadas sin comprometer el bienestar del animal ni el presupuesto familiar.




