
Las vacaciones de Semana Santa y los viajes de primavera suelen ser momentos de disfrute para las personas, pero pueden implicar cambios significativos en la rutina de nuestros animales de compañía. La llegada a lugares desconocidos, la separación temporal de sus cuidadores o el retorno a la normalidad tras el viaje pueden generar cierto grado de estrés en perros y gatos, aunque en muchas ocasiones pase inadvertido.
En España, uno de cada tres hogares comparte su día a día con una mascota, y las más de 7,5 millones de búsquedas de alojamientos pet friendly cada año muestran cómo esta tendencia está influyendo en la forma de viajar, transformando la oferta turística y las expectativas de los visitantes.
Aunque para nosotros estas escapadas suelen ser sinónimo de descanso y diversión, para los animales pueden suponer situaciones de inseguridad: ¿dónde está su lugar habitual?, ¿cuándo volverán sus dueños? Esa sensación de incertidumbre puede reflejarse en comportamientos sutiles, como nerviosismo, variaciones en el apetito, aumento de vocalizaciones o una demanda continua de atención.
Cómo reconocer que tu mascota necesita un respiro
Desde Virbac, laboratorio veterinario de referencia en salud animal, advierten que el regreso a la rutina tras viajes o escapadas puede generar estrés en mascotas, incluso cuando no hay señales evidentes.
Los perros y gatos pueden mostrarlo de formas muy sutiles: físicamente, a través de temblores, jadeos, lamido excesivo o posturas tensas que denotan incomodidad; conductualmente, con conductas destructivas, vocalización continua, aislamiento o rechazo a interactuar; y emocionalmente, con irritabilidad, ansiedad al separarse de sus dueños o dificultad para relajarse.
«El regreso a casa después de un viaje puede ser un momento delicado para las mascotas. Brindarles rutinas predecibles y herramientas que fomenten la calma contribuye a un entorno seguro y fortalece la relación entre dueño y animal”, afirma Marta Escorsa Baqués, veterinaria y Product Manager de Virbac.
Reconocer estas señales a tiempo permite adoptar medidas que faciliten su readaptación al hogar y minimicen el impacto de los cambios recientes.
Cinco claves para una vuelta a la normalidad sin sobresaltos
Recuperar el equilibrio tras las vacaciones no tiene por qué ser complicado. Con pequeños gestos, es posible ayudar a perros y gatos a sentirse de nuevo seguros:
- Volver a la rutina, poco a poco. Retomar horarios de comida, paseo y descanso de forma progresiva les devuelve la sensación de control.
- Crear un refugio de calma. Un espacio tranquilo en casa les permite desconectar cuando lo necesiten.
- Estimular su mente. Juegos de olfato o actividades que requieran concentración ayudan a liberar tensión y evitar el aburrimiento.
- Apostar por soluciones calmantes. El uso de feromonas, como las presentes en Zenidog® y Zenifel®, ayuda a recrear señales naturales de calma y seguridad, favoreciendo un entorno más relajado y facilitando la adaptación en momentos de cambio.
- Reforzar el vínculo. Dedicar tiempo de calidad tras la ausencia ayuda a reducir la ansiedad y recuperar la confianza.
Cada vez más familias optan por incluir a sus animales en sus planes de ocio, lo que ha impulsado el auge de los viajes pet friendly. Sin embargo, más allá de la logística, es fundamental tener en cuenta su bienestar emocional.
Anticiparse a los cambios, mantener cierta estabilidad y ofrecerles recursos que favorezcan la calma marcará la diferencia entre una experiencia estresante y una realmente compartida.