Aunque hay quienes no los cosideran mascotas como tal, lo cierto es que muchos niños, a lo largo de su vida, han tenido a su cargo gusanos de seda. Los guardábamos en cajas de zapatos con agujeros – para que pudiesen respirar- y todos los días os atiborrábamos de hojas de morera, hasta que veíamos cómo empezaban a fabricar ese hilo blanco o amarillo con el que hacían los capullos. Días después éste comenzaba a romperse y salía una polilla – de mariposa de colores nada – que ponía y los huevos y se moría. En apenas dos meses, fascinados, contemplábamos el ciclo completo de la vida.
Si te animas con la cría de estos animales o quieres iniciar a tus hijos en esta tradición, tienes que tener en cuenta algunos cuidados básicos. Por ejemplo, la alimentación: estos gusanos comen, sobre todo, hojas de morera. Para obtenerlas, basta con cortar la ...